Tipos de césped

Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.

– dice el refrán.

Pero no te creas que es cierto eso de que visto un césped, vistos todos. Es justo al revés. No te imaginas cuántos tipos de césped podemos encontrar. Y plantar. Y cuidar.

Los hay ideales para el jardín de casa, otros que lucen como acompañante de las plantas ornamentales, unos terceros para la práctica del deporte. Unos precisan de grandes cuidados, otros aguantan lo que se les eche. Hay de todo.

¿Quiero un tipo de césped de bajo mantenimiento? Pues hay que elegir una variedad resistente.

¿Que la calidad de mi suelo tampoco es muy buena? Tengo que actuar en consecuencia. De lo contrario, me voy a llevar un buen disgusto. Menos que tenemos una guía de cómo preparar el suelo para sembrar césped.

Es que una cosa no tiene mucho que ver con la otra. De modo que la primera pregunta a la que tienes que dar respuesta es: para qué quiero usar mi césped.

Una vez resuelta esta cuestión, viene la siguiente: cómo lo voy a mantener. Y una tercera: el factor ambiental. ¿A mi césped le da el sol, tiene un buen suelo, está cerca del mar o en la montaña? Todo suma, y resta.

¿Qué tipo de césped elijo?

Si solamente lo voy a contemplar, optaré por una variedad ornamental de hoja muy fina. Si tiene que soportar el pisoteo constante, porque pienso montarme unos partidillos de fútbol con los amigos, pues mejor elegimos una variedad sport, altamente resistente a las carreras, los saltos, las caídas… y los goles.

Como primera conclusión, elegir bien el tipo de césped es un primer paso, fundamental, para luego disfrutarlo en todas las estaciones del año.

Composición del césped

Del césped lo que contemplamos a primera vista es su hoja, de modo que somos capaces de diferenciar una hoja rústica bien resistente, pero seguramente menos vistosa que esa alfombra de color verde intenso y hoja delicada que adorna los jardines ingleses. Pero hay más cosas que ver.

El césped, como cualquier especie vegetal, nace de sus raíces, y crece a través de los tallos. Eso en el caso de su parte visible, también llamada espolón, porque hay una parte mínima del tallo que se mantiene bajo tierra, y que en este caso recibe el nombre de portainjerto.

Entre ambas partes se encuentra la corona, que es la base del césped propiamente dicho, que se abre al nacimiento de nuevos brotes de hojas, en sus diferentes variedades, como ya te he dicho.

El césped, este es un detalle que quizá no conozcas, también tiene su flor, que recibe el nombre de panoja. Sólo la verás si se deja crecer sin cuidado alguno, lo que podríamos definir como un césped en estado silvestre.

¿Qué variedades y tipos de césped más comunes hay?

A ver si consigo explicarme con este apartado, porque variedades de césped hay unas cuantas, miles en realidad. Primero hay que tener presente su resistencia, tanto a las condiciones del suelo (los salinos, cerca del mar, lo ponen un poco más difícil) como a las horas de sol que recibe la planta y la temperatura media en nuestro jardín.

En función de eso, tienes que diferenciar. El césped de hoja fina es adecuado para los climas más fríos. Los ecosistemas más cálidos son el escenario para las hojas más gruesas. Pero vamos a profundizar un poco más en ello. Intentando responder a la pregunta del inicio: ¿qué pienso hacer con y en mi césped?

  • Lo quiero con uso decorativo: para una función ornamental, tenemos que elegir variedades de hoja muy fina, tupida, densa. Ojo, no es un césped para ser pisado con frecuencia (mejor casi nunca), y el nivel de cuidados que exige es bastante alto. Tenlo claro: hay que segarlo todas las semanas como mínimo. También las semillas son más caras, y el esfuerzo tarda algo más de tiempo en dar su fruto. Luego compensa.

Por sus nombres científicos, que los detalles son importantes. El césped ideal para uso ornamental responde a las variedades siguientes: Festuca ruba, Agrostis estolonifera, Dichondra repens y Ray-grass (el clásico y tan alabado césped inglés), eso por citar los más utilizados.

  • Lo quiero para uso deportivo: es hermoso, pero no tanto como el de los jardines decorativos. Lo bueno que tiene es que se disfruta no sólo con la vista, sino que resiste lo que queramos hacer con él. Aguanta las pisadas, las carreras del perro, los balonazos. Además se trata de variedades más resistentes a las plagas, el gran enemigo del jardín.

¿De qué variedades estamos hablando? Del Ray-grass inglés (también en este caso, porque se trata del tipo de césped más utilizado, y la realidad es que vale para todo, aunque te advierto de una cosa, el cuidado de esta auténtica alfombra natural necesita bastante esmero), la grama o Cynodon dactylon, Festuca arundinacea, Poa pratensis, Agrostis.

  • Para el disfrute de toda la familia: se trata de un supuesto, en realidad, parecido al anterior. Eso quiere decir que buscas un césped con pretensiones lúdicas, para moverte en él, para tumbarte, para que los niños hagan sus travesuras. Y tampoco vas a tener tiempo en exceso para dedicarle, que la familia es lo primero. Tiene que ser resistente.

¿En ese caso, qué elijo? Pues te va a ir bastante bien con las Poas y las variedades más sufridas del Agrostis. Claro que si te quieres dar el lujo, porque tu objetivo es ser el virtuoso del jardín, ya te pones el listón alto con un buen Ray-grass. Entonces es que te va el color verde intenso.

  • Una curiosidad, el césped duro: aquí nos referimos al césped de batalla, de hoja ancha, el que por un motivo u otro va a sufrir; por un suelo salino, porque el frío arrecia en invierno, porque amenaza la sequía cada verano, porque en realidad no piensas hacerle ni caso. Entonces ha llegado el momento de los resistentes, o sea, del Pennisetum clandestinum (la verdad es que el nombre lo dice todo), del Stenotaphrum secundatum, el Cynodon

¿Cuándo es el mejor momento para sembrar césped?

El césped es como la vida misma. Importa el qué, el cómo y por supuesto el cuándo. Ya hemos hablado sobre los tipos de hierba que puedes elegir, pero hay más cosas a tener en cuenta, porque en función de las variedades de césped, de los tipos de césped natural, hay que actuar de un modo u otro a la hora de la siembra, y también de los cuidados que requiere el verde.

No todas las semillas de césped exigen el mismo cuidado, pues, como ya sabes, hay muchos factores en tener en cuenta, además de que, hilando fino, las variedades de césped para jardín que reconoce la Botánica ya van por las diez mil. O sea, que imagina cuántos tipos de césped hay.

Pero, a grandes rasgos, hay una norma que en el fondo está regida por el sentido común: huye del frío y del calor a la hora de hacer la siembra. Por precisar un poco, la primavera y el inicio del otoño son, en función del lugar en el que vivas, los momentos propicios. Marzo, abril, septiembre, esos son los meses más adecuados para la siembre de un buen césped natural.

Tienes que tomarte en serio el proceso: preparar bien la tierra, airearla, elegir un buen sustrato antes de la siembra. Y tener en cuenta las horas de sol que recibe tu jardín. El césped grama, por ejemplo, el ideal para las zonas secas. Tienes que adaptar tu cuidado a la clase de semillas que has elegido.

Y no te precipites: dale tiempo para brotar. Un buen césped resistente, el que has elegido, también necesita tiempo antes de pisarlo. Cuanto más en el césped para jardines, que es un monumento a la paciencia. Para luego disfrutarlo. Las características del césped te señalarán el camino.

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Espero haberte aclarado un poco el fascinante mundo que envuelve a los tipos de césped. Elige bien, ponle el cariño necesario y pronto lo vas a disfrutar, que ya debes conocer la frase del escritor francés Víctor Hugo: “No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores”. Cuando quieras quedamos para seguir aprendiendo juntos sobre las plantas y sus múltiples secretos. Un saludo y hasta la próxima.

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